domingo, 11 de julio de 2010

El Waka Waka de Shakira presente en cada rincón de Sudáfrica.

La banda de sonido del primer mundial en África pertenece a una colombiana que canta en inglés, con música que combina ritmos africanos y centroamericanos, y con un estribillo basado en una canción que viene de Camerún. Shakira lo resume todo. Es la artista mundial más importante de estos tiempos y ella será hoy la estrella de la fiesta de cierre de la Copa del Mundo.

El Waka waka ha sido el tema del Mundial. No hubo lugar de Sudáfrica en el que la canción no estuviera presente. Desde los estadios donde se jugaron los partidos, pasando por restaurantes, shoppings y paseos, hasta en las discotecas y boliches que lograban el “subidón” cuando ponían el tema.

Shakira es África. Estuvo en Soweto en la inauguración y fue tapa de todos los diarios. Foto con niñas negras en el township más importante del país. Su rostro, multiplicado por 100 en cada pantalla gigante de Sudáfrica, ha quedado atado para siempre a la Copa. Su vibrato mezclándose entre las vuvuzelas de los hinchas será recordado como el sonido del Mundial Negro.

No ha sido casual la elección de Shakira. Es considerada la artista global más importante de su generación. Junto a Madonna es una de las cantantes más ricas del planeta y hace rato que traspasó los límites de su idioma.

El sábado, en la conferencia de prensa oficial que dio en el Soccer City, los cientos de medios que cubrieron su presentación dejaron en claro que es una big star.

Para grabar el Waka..., Shakira fue acompañada por el grupo Freshlyground, que nació en Sudáfrica, aunque sus miembros también provienen de Mozambique y Zimbabue.

“Tsamina mina, eh eh/Waka waka, eh eh/Tsamina mina zangalewa”, repite el estribillo con la voz de la colombiana. Lo canta en xhosa, uno de los 11 idiomas oficiales de Sudáfrica. Para que el pastiche sea completo, la acompaña la hermosa Zolani Mahola, una de las cantantes sudafricanas más famosas del continente.

Algunos decían que había plagiado la canción, pero sólo fue una adaptación de un tema que fue un hit en África en 1996 y que luego utilizaron varios.

“Crecí bailando ritmos africanos o afro-colombianos dentro de mi propio país. –dijo Shakira antes del Mundial–. Estamos unidos a través de un cordón umbilical a África. Por eso, elegí esta canción como un símbolo de la integración de las culturas, lo que Sudáfrica y el Mundial representan para mí”.

Shakira dice la verdad. En Barranquilla, donde nació, hay un amplio y profundo legado de África. Los descendientes de esclavos que llegaron a América son numerosos en barrios como El Valle, Nueva Colombia, La Manga o Me Quejo.

Allí se baila mapalé, puya y seresesé. En esa ciudad costera de Colombia, el 13 por ciento de su población se reconoce como negro o afrocolombiano.

Aquellos cordones han unido a América con África. Miles de esclavos traídos por el Atlático hasta los puertos de Brasil para luego ser repartidos en todo el continente formaron la cultura que dio lugar a gente como Shakira, una estrella multicultural.

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